Más allá de la tecnología

Los miembros de un equipo de Madras (India) que participó en la iniciativa “EnableMakeathon” del CICR hacen los últimos ajustes antes de mostrar su invención a los jueces. Fotografía: CICR

Más allá de la tecnología

Los teléfonos móviles ya se usaban comúnmente mucho antes de convertirse en una herramienta para la labor humanitaria. Hoy las organizaciones humanitarias hacen todo lo posible por no quedarse atrás en materia de innovación.

No cabe duda de que los teléfonos móviles han transformado casi por completo el diario vivir de la gente: desde una transferencia bancaria hasta la posibilidad de encontrar el camino cuando uno está perdido. También son un instrumento básico en la labor humanitaria para, entre otras muchas tareas, recopilar datos, transferir dinero en efectivo y trazar mapas. Del mismo modo, los drones o “vehículos aéreos no tripulados” han captado un gran interés en los círculos humanitarios gracias a su potencial para hacer evaluaciones sobre el terreno o llevar ayuda, como suministros médicos, a lugares de difícil acceso.

Así pues, la importancia de la innovación tecnológica en la labor humanitaria se va ampliando rápidamente. Así como el uso de los teléfonos móviles en las actividades de las organizaciones humanitarias se va haciendo cada vez más complejo, también va evolucionando su comprensión de cómo usar o no usar los drones. Sin embargo, durante gran parte de este proceso, el sector humanitario se ha beneficiado considerablemente de las tecnologías ya desarrolladas en el sector privado.

Pero esto va cambiando a medida que más organizaciones humanitarias tratan de impulsar el cambio tecnológico o al menos comprender mejor los adelantos tecnológicos y aplicarlos con mayor rapidez en el terreno.

Estar al día y trabajar con las comunidades locales para comprender mejor sus necesidades también es una manera de poner a todos en una mejor posición a fin de asegurar que las tecnologías que se desarrollan dan autonomía a las comunidades locales y no crean nuevas vulnerabilidades. Esta idea clave sustenta el “enfoque fundamentado de la innovación” adoptado por la Cruz Roja y la Media Luna Roja, en el que los valores humanitarios están en el centro del proceso creativo.

Sin embargo, no todas las innovaciones suponen aparatos o programas informáticos. Las nuevas plataformas en que se dan a conocer adelantos, tales como el sitio web del Movimiento recién inaugurado RedInnovation.org, tienen como objetivo encontrar solución a los problemas haciendo preguntas a los demás trabajadores humanitarios sobre, por ejemplo, cómo desarrollar un sistema de purificación de agua “que pueda instalarse en poco tiempo y funcione a largo plazo sin necesidad de mantenimiento… Las máquinas pesadas, las tabletas y los sistemas de filtros [disponibles] aún no pueden ofrecer esta solución.”

La tecnología se convierte en un facilitador para la más antigua de las fuentes de innovación: la conversación y el intercambio de ideas, pero a escala mundial.

Cuando se trata de idear soluciones humanitarias, las respuestas a veces tienen menos que ver con nuevos aparatos y más con nuevas actitudes, comportamientos, gestión o modelos de asociación. A continuación se presentan algunas innovaciones interesantes que surgen en torno al Movimiento.

Es como estar ahí

La tecnología de la realidad virtual no es solo diversión y juegos. Varias organizaciones informativas están utilizando películas de realidad virtual, que se presentan dentro de un par de gafas especialmente diseñadas, que dan a los espectadores la sensación de estar inmersos en lo que están mirando. La Cruz Roja Sueca estrenó recientemente su propia película de realidad virtual que muestra un campamento de refugiados en Serbia. Lo que se quiere es que la gente viva en carne propia la situación de los migrantes en su camino hacia Europa para poder entender mejor las necesidades de los migrantes y de las organizaciones que tratan de ayudarlos.

Fotografía: Katherine Mueller/Federación Internacional

Tecnología “ponible”

Como los microchips y otros dispositivos se vuelven cada vez más pequeños, algunos trabajadores humanitarios tienen la esperanza de que la tecnología “de ponerse” pueda servir en situaciones de emergencia. Diminutos sensores en un reloj de pulsera o en el cuello de una camisa podrían controlar, por ejemplo, la temperatura corporal, la presión arterial o el ritmo cardíaco de una persona. Hay más ideas, entre las que figuran la instalación de balizas en las prendas de vestir para ayudar en la búsqueda y rescate, zapatos que detectan terremotos inminentes, muñequeras que permiten encontrar a los seres queridos y comunicarse con ellos en caso de separación y gafas de protección con un software integrado para tareas como la traducción en tiempo real de las señales de tránsito o el nombre de las calles por donde la persona va transitando. Algunos dispositivos que trasmiten en tiempo real datos sobre los movimientos y las calorías de una persona, ya están en el mercado.

Unirse a la multitud

¿Se precisa resolver un problema de índole humanitaria? Pues muy simple, basta con hacer una consulta colectiva: miles de personas en todo el mundo podrían hallar una solución solas o con otras personas en línea, o mediante una combinación de reuniones en línea o personales. Este método cada vez más común, conocido como crowdsourcing, de crear una amplia red de ideas lo está utilizando el Movimiento en una serie de frentes. Aparte de RedInnovation.org, otro ejemplo es la iniciativa del CICR, “EnableMakeathon”. Se trata de un programa de 60 días cuyo objetivo es reunir a personas con discapacidad, diseñadores, ingenieros y empresarios para crear dispositivos de ayuda mejores y más asequibles destinados a las personas con diversas discapacidades. En el primer EnableMakeathon, 17 equipos de todo el mundo compitieron por el capital inicial que les permitiera desarrollar sus ideas y productos. El ganador del premio fue Team Mobility, de la India, que diseñó un dispositivo de bajo costo para niños con parálisis cerebral que les permite sentarse y pararse. Normalmente, las familias tienen que comprar dos dispositivos, uno para estar de pie y otro para sentarse. “Eso significa un doble costo y un doble espacio en las casas”, asegura Trivikram, miembro del equipo, que añade que el dispositivo de Team Mobility, un objeto de madera pintada de varios colores con forma de animal de historieta, ajusta el tamaño a medida que el niño va creciendo.

Impresión tridimensional

Imagínese que se encuentra en un pueblo remoto después de un terremoto devastador y debe restablecer el servicio de abastecimiento de agua, pero algunas piezas fundamentales en las conexiones están muy dañadas. El sistema ya es obsoleto y las posibilidades de encontrar repuestos son muy escasas. ¿Qué hace? Ningún problema, envía fotos y las dimensiones exactas de la parte rota al laboratorio móvil de impresión en 3D de la delegación regional y al día siguiente le envían la pieza impresa. Si bien la impresión en 3D todavía no está disponible a un costo y una escala que sirvan en el terreno, o que faciliten las cosas como en el ejemplo que pusimos, muchos consideran que hay posibilidades de que esto ocurra. Ya se están haciendo esfuerzos para instalar impresoras 3D, otras herramientas y el potencial informático correspondiente en talleres de pequeña escala en lugares estratégicos de todo el mundo para que se envíen como parte de la respuesta temprana en casos de desastre. Utilizadas junto con otras herramientas como cortadoras láser, que pueden adaptar piezas de metal, las comunidades también pueden utilizar las impresoras 3D para encontrar soluciones adaptadas a las necesidades específicas de recuperación en casos de desastres. La impresión 3D también alimenta la esperanza de obtener prótesis a la medida para las personas que han perdido sus extremidades.

Más allá de la responsabilidad social de las empresas

Los nuevos tipos de asociación establecidos para tratar problemas complejos a gran escala son también parte de la cartera de innovaciones del Movimiento. La Cruz Roja Australiana, por ejemplo, participa en una mesa redonda sobre la resiliencia en casos de desastre y la mejora de la seguridad de las comunidades. Esta mesa congrega a empresas y organizaciones con experiencia en el sector de finanzas, seguros, telecomunicaciones, infraestructura e intervención humanitaria para trabajar juntos y así mejorar la capacidad del país para hacer frente a los desastres naturales y sus consecuencias. Uno de los resultados obtenidos hasta ahora es un estudio encargado por la mesa redonda que mostró que los desastres naturales costaron a la economía australiana más de 4.500 millones de dólares al año. La investigación también indicó que si los objetivos de las inversiones en la reducción del riesgo hechas antes de un desastre se definían cuidadosamente, dichas inversiones permitirían ahorrar 8.700 millones para 2050 (y reducir los costos anuales a la mitad). Estas conclusiones están apoyando los esfuerzos de la mesa redonda para fortalecer la política y los compromisos de inversión anual del gobierno en la mitigación y la educación de la comunidad, así como para crear nuevas plataformas de datos e investigaciones relacionados con desastres.

Teléfonos móviles

En el número 2 de la revista Cruz Roja Media Luna Roja de 2015, describimos el sistema de encuestas a través de la telefonía móvil (RAMP) de la Federación Internacional que ayudó a trabajadores de salud dispersos en distintas partes a seguir y administrar un problema crónico de malaria en la República Centroafricana. Si bien el sistema mostró de sobra su eficacia para garantizar que los tratamientos estuvieran siempre disponibles en las zonas remotas, todavía no se había ensayado completamente en una nueva emergencia. Es decir, hasta que estallara el brote de ébola en 2014-2015. A medida que fue creciendo el número de infecciones y muertes, los equipos encargados de los entierros utilizaron el sistema de encuestas a través de teléfonos y tabletas para documentar y analizar las muertes y cartografiar la ubicación de cada víctima relacionada con el ébola. Esto contribuyó a determinar los posibles riesgos de nuevos casos de infección, definir qué tipo de movilización social se necesitaba y seguir la pista de la gente infectada para evaluar los contagios. Tanto en Benin como en Côte d’Ivoire, este método permitió resolver los problemas logísticos y de tiempo que plantean las encuestas hechas con papel y lápiz. “Teníamos que manejar pilas de papel, lo que hacía imposibles [la recopilación y el análisis de datos]”, dice Nicéphore Aguiar, supervisor y formador en el método RAMP para la Cruz Roja de Benin. “Esta nueva herramienta nos permite recabar datos de manera rápida y completa.”

Los miembros de un equipo de la Cruz Roja de Liberia, encargado de dar una sepultura digna y segura, registran datos sobre los casos de ébola utilizando teléfonos móviles, lo que les permite posteriormente hacer un análisis y trazar un mapa de los casos. Fotografía: Victor Lacken/Federación Internacional

En el próximo número

Mejorar la financiación

Muchos actores humanitarios coinciden en que los actuales modelos de financiación de la asistencia no permiten responder a las necesidades crecientes y no favorecen a los actores locales. ¿Qué se puede hacer para suplir las carencias y corregir los desequilibrios?

Una nueva relación con las empresas

Durante muchos años, los actores humanitarios consideraron a las empresas principalmente como fuentes potenciales de financiación. Hoy la relación con el sector empresarial es mucho más rica y ambos sectores colaboran en torno a nuevas ideas y tecnologías que permiten a las personas vulnerables resistir mejor las crisis. En este artículo se dará un vistazo a las ventajas y los peligros que puede entrañar la asociación con el sector privado.

This post is also available in: Inglés, Francés

Los comentarios están cerrados, pero los trackbacks y pingbacks están abiertos.