Un llamado a la humanidad

Miembros de la Cruz Roja Italiana reciben un homenaje por la labor de socorro prestada a los migrantes que llegaron a las costas italianas después de cruzar el mar Mediterráneo. Fotografía: Federación Internacional

Un llamado a la humanidad

La XXXII Conferencia Internacional del Movimiento abogó por una intervención humanitaria radicalmente más enérgica ante los crecientes retos que se plantean.

Los representantes del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y de los gobiernos se dieron cita en la XXXII Conferencia Internacional, celebrada en diciembre de 2015, para abordar algunos de los temas siguientes:

  • El conflicto en Siria, hoy en su sexto año y cuyo grado de violencia, sufrimiento y menosprecio por las reglas de la guerra no ha cesado de aumentar.
  • Los continuos conflictos en Afganistán, Irak, Somalia y Yemen, además de la inestabilidad y violencia imperantes en muchas otras regiones.
  • El fenómeno meteorológico de El Niño que sigue causando sequías en algunas zonas y tormentas en otras.
  • La migración masiva hacia Europa de personas que huyen de la guerra en Afganistán, Irak y Siria, así como de la inestabilidad política y la pobreza en otros lugares, lo que causa un número creciente de muertes en el mar y miseria a lo largo de las rutas de migración.
  • Las crisis humanitarias relacionadas con la migración en África, Asia y el Pacífico y el continente americano.
  • Una falta crónica de servicios de salud sistémicos en muchas partes del mundo, lo que ha provocado graves emergencias de salud mundiales, como la epidemia mortal de ébola en África Occidental.
  • Los continuos ataques a los trabajadores humanitarios y los centros de salud.

Representantes de más de 169 gobiernos, 185 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, la Federación Internacional y el CICR participaron en la reunión que durante tres días se dedicó a lograr el consenso y establecer acuerdos destinados a mejorar la preparación y la intervención en caso de desastres naturales, conflictos, violencia, emergencias de salud y problemas sociales crónicos.

Los Estados y los componentes del Movimiento aprobaron, en total, diez resoluciones sobre una amplia gama de temas: el incremento de la acción conjunta respecto a la prevención y la intervención ante la violencia sexual y por motivos de género; el fortalecimiento del cumplimiento del derecho internacional humanitario; la protección de las personas privadas de libertad; la protección y la seguridad de los voluntarios humanitarios y la prestación de la asistencia de salud; y el fortalecimiento de los marcos normativos aplicables en casos de desastre, actividades de reducción de riesgos y primeros auxilios.

La Conferencia también autorizó al CICR y al Gobierno suizo a que prosiguieran las consultas con los Estados para establecer mecanismos que permitan mejorar el cumplimiento del derecho internacional humanitario. Pero no logró que el CICR y el Gobierno suizo adoptaran una propuesta sobre un sistema voluntario destinado a mejorar las prácticas en el terreno mediante la presentación de informes entre los Estados.

Manos a la obra

El encuentro brindó también la oportunidad de crear conciencia y despertar el entusiasmo necesario para llevar a la práctica estas resoluciones y otras iniciativas humanitarias.

En un momento en que el acceso humanitario durante los conflictos se vuelve cada vez más difícil, uno de los principales mensajes transmitidos a todas las partes fue un llamado urgente para que permitan a los trabajadores humanitarios seguir adelante con su trabajo y garanticen que éstos dispongan de vías seguras de llegar a las personas afectadas por conflictos u otras calamidades. También fue una ocasión para tratar de que se apoye a las propias comunidades locales en la tarea de aumentar la resiliencia mediante una inversión concreta en la preparación para desastres, los sistemas de salud y las iniciativas económicas en pequeña escala.

En ambos casos, las redes locales de voluntarios de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja fueron una parte central del mensaje. Así por ejemplo, se rindió homenaje a la Media Luna Roja Árabe Siria y sus voluntarios por haber proporcionado la mayor parte de la ayuda internacional a las personas atrapadas por los combates, mientras que a los voluntarios de la Cruz Roja Italiana se les reconoció todos los servicios prestados —como suministro de alimentos, atención médica y alojamiento— a los inmigrantes recién llegados.

Los voluntarios de las Sociedades Nacionales de África Occidental también pudieron dar a conocer de qué manera contribuyeron a detener la propagación del virus del ébola. En 2015, cuando el número de casos de ébola disminuyó en la región occidental de África, el Movimiento demostró cómo las redes locales de voluntarios pudieron vencer el miedo y la desconfianza de la comunidad, realizar un trabajo increíblemente delicado y finalmente detener el brote mortal.

Mariama Manneh, voluntaria de 24 años en uno de los equipos de la Cruz Roja de Sierra Leona encargado de dar una sepultura digna y segura, es un ejemplo. Hasta que ella entró al equipo, solo los voluntarios varones recogían los cuerpos, hecho que iba en contra de la creencia tradicional de que solo las mujeres podían preparar los cuerpos de mujeres para enterrarlos.

“El sistema internacional pone demasiado énfasis en los actores internacionales y debido a ello las organizaciones locales tienen insuficiente influencia en la adopción de decisiones operativas y las políticas humanitarias... Se debe modificar este desequilibrio.”

Declaración del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja dirigida a la Cumbre Humanitaria Mundial

Cuando al equipo de Manneh le tocó preparar el cuerpo de una mujer para ser enterrado, ella fue la primera en entrar a la casa, desinfectar el cuerpo y la zona y preparar el cuerpo para que sus colegas varones pudieran trasladarlo hasta su sepultura. “En nuestro equipo solemos decir que damos seguridad a los vivos y dignidad a los muertos”, dijo Manneh, que asistió a la Conferencia para recibir una distinción en nombre de los más de 500 miembros de los equipos que se ocuparon de dar una sepultura digna y segura en Sierra Leona “ Incluir a las mujeres en los equipos de entierro nos permitió dar dignidad a todos los que fallecieron a causa del ébola.”

Un mensaje a escala mundial

Al mismo tiempo, la Conferencia recibió la influencia de otras reuniones mundiales, como las negociaciones sobre la COP21 en París, donde la presión de miles de grupos relacionados con la defensa del medio ambiente, el desarrollo y los fines humanitarios (entre ellos el Movimiento) llevó a los líderes mundiales a elaborar un acuerdo sobre el clima que establece objetivos concretos para estabilizar las temperaturas en el mundo, reducir las emisiones e invertir en la mitigación de las consecuencias del cambio climático.

En Ginebra, por su parte, la Federación Internacional dio inicio a la Coalición de mil millones para la resiliencia, cuyo objetivo es lograr que en todo el mundo se trabaje en el plano local para reducir el riesgo y adoptar otras medidas para que las comunidades propensas a desastres sean menos vulnerables.

Otra reunión internacional, que se celebrará en Estambul (Turquía) en mayo de 2016, figuraba también en el orden del día. Organizada por Naciones Unidas, la Cumbre Humanitaria Mundial reunirá a organizaciones humanitarias internacionales, organizaciones no gubernamentales y grupos humanitarios locales para examinar la forma de mejorar la eficacia de la asistencia humanitaria.

Basándose en los comentarios que líderes comunitarios, voluntarios y trabajadores humanitarios de primera línea formularon en unos eventos celebrados en cada una de las regiones clave, así como en la campaña “De la palabra a la acción” (véase más adelante), el Movimiento también elaboró y aprobó una declaración para la Cumbre Humanitaria Mundial, en la que se solicita que se recaben “compromisos claros sobre el respeto a la dignidad humana y la asistencia y protección a las personas en casos de desastre, conflicto armado y otras situaciones de emergencia.”

No se debe impedir a los trabajadores humanitarios llegar hasta donde están las personas que necesitan ayuda, se afirma en la declaración. Esta proximidad es necesaria para garantizar que las personas afectadas por la crisis cumplan un papel esencial en su propia recuperación. En la declaración se afirma que “la participación es una parte importante de la dignidad humana. La intervención humanitaria debe incorporar activamente a las personas afectadas en la labor dirigida a aliviar su propio sufrimiento y reducir los riesgos a los que están expuestas.”

La proximidad y la confianza son esenciales. “Para trabajar juntos con eficacia —prosigue la declaración—, los organismos humanitarios deben mantenerse cerca de las comunidades que necesitan su ayuda y trabajar en colaboración con las autoridades pertinentes.”

La declaración también exhorta a la Cumbre a dar más prioridad a la financiación de la acción humanitaria local y afirma que “el sistema internacional pone demasiado énfasis en los agentes internacionales y debido a ello las organizaciones locales tienen insuficiente influencia en la adopción de decisiones operativas y las políticas humanitarias.”

Según la declaración, “se debe modificar este desequilibrio. Mediante inversiones más sostenidas en sistemas de intervención y servicios básicos nacionales se contribuirá al establecimiento de asociaciones más sólidas entre los agentes locales e internacionales.”

Si bien muchas organizaciones humanitarias (entre ellas el CICR) están operando con presupuestos sin precedentes debido a las ingentes necesidades humanitarias en todo el mundo, esta situación ha llevado a exigir un cambio en el modo en que se presta la asistencia humanitaria y la ayuda al desarrollo.

Algunos críticos del sector humanitario argumentan que el sistema de asistencia está en crisis y necesita una reforma completa, mientras que otros insinúan que se trata simplemente de una falta de fondos y que la estructura básica del sistema de ayuda internacional es esencialmente eficaz. Las consultas previas a la Cumbre han puesto de relieve varios temas clave, entre los cuales el principal es la necesidad de fortalecer la capacidad de los gobiernos nacionales y las comunidades locales para responder a los desafíos en lugar de poner continuamente la parte del león de los recursos en manos de las organizaciones humanitarias internacionales.

Pero, concluye la declaración, el respaldo a la acción local no necesita ir en detrimento de la ayuda humanitaria internacional. Más bien, se exhorta a la Cumbre a afirmar “la complementariedad de la acción local, nacional e internacional.”

El miembro más reciente del Movimiento

El XX período de sesiones de la Asamblea General de la Federación Internacional admitió en calidad de miembro de la Federación Internacional a la Cruz Roja de Tuvalu, con lo que se eleva a 190 el número de Sociedades Nacionales que forman parte del Movimiento. Dadas las preocupaciones que muchos tienen en Tuvalu debido al aumento del nivel del mar en esta isla, esto es una muy “buena noticia”, aseguró Isaia Vaipuna Taape, miembro del consejo ejecutivo de la Cruz Roja de Tuvalu. “Hoy es un día especial para nosotros”, dijo el dirigente y añadió que el nuevo estatuto de la Sociedad Nacional mejorará sus relaciones con los socios locales e internacionales y contribuirá a que en el plano internacional se tengan más presentes cuestiones humanitarias apremiantes, como lo es el cambio climático. Lamentablemente, la secretaria general de la Cruz Roja de Tuvalu, Olioliga ‘Oli’ Iosua, no pudo asistir a la reunión debido a una enfermedad que finalmente acabó con su vida a fines de enero. Ampliamente reconocida como una líder inspiradora y visionaria, Iosua se destacó como una voz humanitaria importante en la región del Pacífico.

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Fotografía: Federación Internacional

Opiniones de peso

Las reuniones del Movimiento brindaron también la oportunidad de escuchar las opiniones de gente de peso que pone en entredicho las suposiciones que han guiado la ayuda humanitaria y para el desarrollo. Por ejemplo, las de la economista Dambisa Moyo, autora de Dead Aid, why aid is not working, que sostiene desde hace mucho tiempo que la ayuda para el desarrollo en gran escala puede hacer más mal que bien. Dirigiéndose a la concurrencia, dejó claro que no estaba argumentando en contra de la ayuda de emergencia. “Es un imperativo moral que actuemos”, declaró Moyo. “Si somos parte de una familia humana mundial, no podemos permanecer de brazos cruzados cuando ocurre una atrocidad”. Su principal preocupación es la ayuda en gran escala y a largo plazo para el desarrollo. Y añadió que uno de los problemas clave es que los grandes paquetes de ayuda crean dependencias en los gobiernos receptores y a la vez rompen contratos sociales importantes haciendo que los gobiernos dependientes de la ayuda rindan más cuentas a los donantes internacionales que a los ciudadanos y contribuyentes.

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Fotografía: Federación Internacional

De la palabra a la acción

La iniciativa del Movimiento “De la palabra a la acción” tiene por objeto dar a conocer las ideas y perspectivas de los trabajadores humanitarios de las comunidades de todo el mundo tanto en la Conferencia Internacional como en la Cumbre Humanitaria Mundial, que se celebrará en Estambul (Turquía) en mayo de 2016. Se presentan aquí solo dos de los comentarios hechos por unas 7.000 personas en las redes sociales, en algunos eventos y en entrevistas directas. “Abogar por una mayor colaboración entre los servicios de salud, especialmente entre los países desarrollados y los países en desarrollo, lo que podría aportar un gran cambio en lo que respecta a garantizar una respuesta rápida en casos de desastre natural [y] brote de enfermedades”, dijo un participante de Ruanda. “En cada hogar o familia debería haber una persona capacitada en cuidados de emergencia para que preste primeros auxilios mientras llegan los profesionales de salud”, dijo otro de Indonesia. Hubo más ideas que procedieron del “Laboratorio visionario”, un espacio de intercambio de ideas establecido en una de las salas de reuniones.

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