Cumbre Humanitaria Mundial: ¿un gran pacto para la humanidad?

Tribuna abierta

Cumbre Humanitaria Mundial:
¿un gran pacto para la humanidad?

Merewalesi Nailatikau
Presidenta de la Comisión de la Juventud Cruz Roja de Fiji

Me sentí muy orgullosa de la posición del Movimiento en la Cumbre, en particular porque supo poner énfasis en la dignidad humana y en la idea de “intervención tan local como sea posible y tan internacional como sea necesario”, así como de nuestro mensaje relativo al “ecosistema” humanitario, es decir, que no hay un solo sistema de ayuda humanitaria, sino muchos sistemas y enfoques diferentes. Esto contribuyó a que la gente comprendiera mejor que el Movimiento, con sus Principios Fundamentales y su forma de trabajar, debe mantener su propio enfoque, incluso cuando trabaja con otros grandes sistemas humanitarios.

El Movimiento expuso asimismo muy claramente su opinión sobre la importancia de ajustar la respuesta a las condiciones locales, tema al que de otro modo no se le hubiera concedido la prioridad que merecía en la Cumbre.

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Ciertos logros concretos conllevan consecuencias particulares para las Sociedades Nacionales más pequeñas. La firma del Pacto sobre los jóvenes en la acción humanitaria en la Cumbre podría ayudarnos a que los gobiernos en la región del Pacífico reconozcan la función de estos en la labor humanitaria. Estos pactos y acuerdos internacionales, firmados en ciudades lejanas, son valiosos para las Sociedades Nacionales pequeñas porque brindan la oportunidad para buscar asociaciones con organismos internacionales de desarrollo.

La Cumbre fue, además, la ocasión para dar a conocer ejemplos concretos de actividades locales comunitarias impulsadas por jóvenes. Por ejemplo, participé en un panel sobre “jóvenes socorristas” en el que pude explicar la función de la Cruz Roja de Fiyi en la prevención del dengue en la que 136 voluntarios derivaron a 84 000 personas a consultas médicas, les aportaron material de salud pública junto con información sobre medidas de prevención para evitar la reproducción de mosquitos. Con ello se demuestra que, si se invierte en los voluntarios y se les imparte formación adecuada, tanto en tareas específicas como en apoyo administrativo para que colaboren en, entre otros, en la elaboración de informes o presupuestos, llevarán consigo esas habilidades a cualquier lugar. Pero permanecen en la comunidad para que otras acciones puedan continuar. La Cruz Roja de Fiyi también mantiene una asociación por medio de la cual emplea a los responsables de la gestión de las secciones para favorecer el establecimiento de sistemas sostenibles y uniformes de manera que puedan acceder a recursos de forma más directa y dotarse de mecanismos propios de administración de recursos.

Fotografía: Shawn Michienzi

Frehiwot Worku
Secretaria generalCruz Roja Etíope

La Cumbre Humanitaria Mundial tuvo por objetivo examinar juntos —donantes y organizaciones humanitarias— la forma de coordinar nuestra respuesta humanitaria y fortalecer al mismo tiempo la capacidad de organizaciones locales como las Sociedades Nacionales. En efecto, esto tiene mucho sentido, porque si las Sociedades Nacionales son más eficaces, los donantes también aportarán más apoyo. Es primordial que participemos todos en la creación de ese sistema, y no es solo una cuestión de dinero. A veces, se requieren ciertos conocimientos. Quizás necesitemos la participación de asociados en una Sociedad Nacional para que la acompañen en el desarrollo de sistemas de organización y le permitan así gestionar los requisitos de seguimiento y presentación de informes de los donantes. Entretanto, en el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, tenemos que estar dispuestos a comprometernos y salir de nuestra zona de confort para relacionarnos más. Somos diferentes de otros actores humanitarios, pero podemos crear puentes para conectarnos con ellos y ampliar el efecto de nuestra labor.

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He pensado en la Cumbre desde que me uní al Movimiento (procedente del mundo de la aviación comercial) porque la eficacia, la eficiencia y la incidencia son temas constantes en mi reflexión. Se piensa que estos son términos de negocios pero, desde muchos aspectos, la labor humanitaria debería ser objeto de gestión empresarial. La eficacia y la eficiencia son elementos imprescindibles en los negocios desde el punto de vista de calidad frente a la inversión, con el fin de sobrevivir y ser competitivos. En el sector humanitario, se busca el valor de la incidencia en la comunidad. Aunque no se busque lucro, podemos aumentar las repercusiones de nuestra labor a través de una gestión eficaz. La Cumbre es un paso en la dirección correcta porque si podemos colaborar y coordinar nuestras contribuciones, seremos más eficientes y eficaces.

Fotografía: Anteneh Aklilu

Georges Kettaneh
Secretario general Cruz Roja Libanesa

La Cumbre Humanitaria no fue solo una reunión de dos días para 9.000 personas. Comenzó mucho antes con reuniones preparatorias, incluso aquí en Líbano. Sus repercusiones, cualesquiera que sean, serán de largo alcance. Fue muy positivo adoptar el compromiso de crear sistemas de financiación a más largo plazo y prestar más apoyo a las organizaciones locales. Pero ahora hay que llevar la teoría a la práctica.

Me parece que para lograr el éxito es indispensable que sepamos fortalecer la capacidad de organizaciones locales fundamentadas en principios como son las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que tienen una buena aceptación en la comunidad y están allí para aportar una respuesta a largo plazo.

En la Cruz Roja Libanesa, lo sabemos muy bien. Hace ya más de seis años que estalló la crisis en Siria y hemos avanzado mucho. Nuestra intervención es más sólida y hemos sabido mantener la intensidad de esa intervención.

Antes del conflicto, el presupuesto anual de la sede en Beirut era de 5 millones de dólares. Hoy, supera los 25 millones. Hemos reforzado nuestra capacidad para gestionar y controlar estos recursos colaborando con nuestros asociados. Esto es fundamental porque la comunidad acepta mejor a las organizaciones fuertes, responsables y transparentes.

Nuestra capacidad operativa también se ha ampliado enormemente. La Cruz Roja Libanesa tiene un papel de líder y colabora con 21 Sociedades Nacionales, la Federación Internacional y el CICR. Compartimos asimismo el liderazgo en muchos ámbitos: salud, nutrición y agua, saneamiento y promoción de la higiene, lo que representa un gran reto para nosotros. No se trata solo de aportar una respuesta sino también de trabajar de manera complementaria con el gobierno y otras organizaciones no gubernamentales (ONG).

Es muy importante que donantes y asociados entiendan todo esto. Las ONG internacionales pueden retirarse cuando se les acaba el dinero, pero nosotros debemos seguir allí colaborando con la comunidad. Por lo tanto, tenemos que tener planes y compromisos muy claros para que podamos gestionar las expectativas de las comunidades, así como ampliar o reducir programas y adaptar el número de empleados y voluntarios de una manera adecuada y digna. Los compromisos contraídos en la Cumbre a fin de proporcionar fondos a largo plazo y sin asignación específica podrían contribuir a fomentar este tipo de estabilidad, fiabilidad, continuidad y dignidad tanto para el personal de primera intervención como para las personas a las que se presta asistencia y apoyo.

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Debemos cerciorarnos también de que la obligación contraída respecto de la asignación de mayores recursos a las organizaciones locales no redunde en una repetición de patrones infructuosos de ayuda. El problema con algunas organizaciones locales y Sociedades Nacionales es que no saben decir “no” al financiamiento cuando se lo ofrecen. Esto puede entrañar una expansión o una contracción de la Sociedad Nacional que no son saludables para la organización. Esta se convierte en un ejecutor de proyectos y no en una organización fuerte e independiente.

Cuando una Sociedad Nacional tiene una perspectiva clara y todas sus secciones están bien integradas, cuando cuenta con sistemas transparentes para la captación de voluntarios y para mantener el acceso seguro a todas las comunidades, no dirá “sí” a todo. Al contrario, hará aquello que le sea posible, según la capacidad de los voluntarios y miembros del personal y en función del volumen de trabajo que estos puedan asumir.

Pero también es importante que el Movimiento y las Sociedades Nacionales aprovechen la Cumbre como una oportunidad de perfeccionamiento que les permita posicionarse como prestatarios locales predilectos de los donantes y nuevos asociados. Es absolutamente crucial, por ejemplo, que las Sociedades Nacionales se sometan al proceso de autoevaluación establecido por la Federación Internacional (proceso de certificación y evaluación de la capacidad institucional) que les ayuda a determinar sus fortalezas y debilidades. También deben llevar a cabo una revisión exhaustiva de los estatutos internos y de la legislación nacional que define sus estructuras internas de decisión y la función que desempeñan en sus países de manera que exista un claro entendimiento y normas que rijan la relación con el gobierno. Un contexto claro de esta índole ayuda a que las Sociedades Nacionales preserven su independencia y funcionen de conformidad con principios.

Estas importantes medidas garantizarán la existencia de Sociedades Nacionales con arraigo local y orientadas por principios que sean capaces de desempeñar la función que les corresponde en la delegación de la asistencia humanitaria en entidades locales, que esperamos ver en el futuro.

Fotografía: Cruz Roja Libanesa

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