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3 de 3 | Protección de los más vulnerables a nivel virtual

En lugares donde los conflictos o las crisis restringen sustancialmente el acceso a los servicios básicos, el uso de datos salva vidas. No obstante, expertos en la materia afirman que la protección del bienestar físico de las personas también debe incluir la protección de sus perfiles digitales en el ciberespacio.

En una clínica del noreste de Nigeria, un trabajador sanitario utiliza una aplicación que le ayuda a diagnosticar la patología de un pequeño. El programa, conocido como ALMANACH, lo guía a través de los pasos necesarios para efectuar un examen médico exhaustivo que le permitirá detectar los síntomas de una amplia variedad de enfermedades.

“La tableta ALMANACH me ha ayudado mucho”, afirma el señor Ahmed Aminou, agente de divulgación de salud comunitaria del estado de Adamawa. “Antes de usarla, había ciertas pruebas que no realizábamos”.

Una mayor eficacia en los análisis clínicos redunda en un diagnóstico más preciso y, por consiguiente, se desaprovechan menos antibióticos y otros medicamentos. “Las tres mejoras principales que hemos notado son una mayor precisión de los diagnósticos, un menor desaprovechamiento de medicamentos y un menor desaprovechamiento de recursos”, afirma la doctora Batulu Isa Mohammed, quien hasta hace poco se desempeñó como presidenta del organismo de desarrollo responsable de la atención primaria de salud del estado de Adamawa.

El programa también ayuda al personal directivo de las unidades de salud del estado a intervenir ante problemas sanitarios crónicos, entre otros, sarampión, diarrea, neumonía, parasitosis intestinal y malnutrición, mediante el suministro de asistencia y medicamentos a los sectores más necesitados.

El programa ALMANACH (siglas en inglés de algoritmo para la gestión de enfermedades de la infancia) utiliza un algoritmo que guía al personal médico a través de un árbol de decisión diagnóstica cuya estructura se basa en los datos que el personal médico ingresa en la aplicación.

Elaborado por el Instituto Suizo de Salud Pública y Tropical, el programa ALMANACH es apenas una de las maneras en que la tecnología actualmente mejora la atención sanitaria en lugares donde escasean los dispensarios, el personal de salud o el suministro de medicamentos. Hoy en día, el programa ALMANACH es utilizado en más de cuatrocientos (400) centros de atención primaria de salud y, en 2020, registró más de setenta y cinco mil (75.000) visitas de personal médico.

Hoy en día, una rápida recopilación y evaluación de los datos es fundamental para definir la manera en que las organizaciones humanitarias responderán en tiempo real a las necesidades específicas y cambiantes de la población. Los expertos sostienen que, si bien la mayor parte de la información recabada no reviste carácter sensible ni personal, las organizaciones dedicadas a brindar ayuda deben ser sumamente prudentes respecto del tipo de información que recopilan y la manera en que la utilizan, la difunden y la almacenan.

La nueva era de la conectividad digital

En la actualidad, la conectividad digital, la gestión de datos y los algoritmos se utilizan en una vasta gama de actividades humanitarias. Por ejemplo, la Cruz Roja de Burundi cuenta con una red de seiscientos mil (600.000) voluntarios, muchos de los cuales poseen formación en materia de recopilación de datos.

“Dado que los voluntarios son habitantes de las comunidades, pueden realizar estudios de evaluación y cargar los datos directamente en el sistema, de manera que, durante una crisis, podemos tener un panorama exhaustivo y en tiempo real de la situación en curso y de las necesidades de la población”, explica el señor Bertrand Rukundo, colaborador en la elaboración de programas orientados a la recopilación de datos para la Cruz Roja de Burundi y actual delegado responsable de la recopilación de datos para la Federación Internacional.

En áreas afectadas por inundaciones, los datos en tiempo real han resultado esenciales, puesto que permitieron a las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja intervenir rápidamente durante los desplazamientos de la población, primero hacia los campamentos y luego de regreso a sus comunidades. Así, los trabajadores humanitarios de la organización pudieron responder eficientemente ante las necesidades cambiantes.

En Kenia, se recopilaron datos de diferente tipo mediante el uso de drones, con el objetivo de evaluar los riesgos planteados por la pandemia de COVID-19 en asentamientos urbanos de rápido crecimiento pero que, en su mayoría, no estaban registrados. “Dado que queríamos adaptar nuestra intervención a la situación, utilizamos drones para ubicar eventuales zonas conflictivas y aglomeraciones de personas”, explica el señor Michael Otieno Osunga, funcionario responsable de la información geográfica en el Centro Internacional de Asuntos Humanitarios, dirigido por la Cruz Roja de Kenia. “Posteriormente, los datos recopilados nos permitieron identificar eficazmente zonas específicas para emprender campañas de higiene o desinfección”.

La Cruz Roja de Kenia también utilizó imágenes obtenidas con drones y satélites para analizar las consecuencias de las devastadoras plagas de langostas que arrasaron grandes extensiones de terrenos de cultivo en 2019. “Obtuvimos imágenes anteriores y posteriores a la invasión de langostas, y las utilizamos para evaluar el daño ocasionado y las necesidades de la población afectada, así como para adoptar medidas de preparación más adecuadas para futuras plagas”, afirmó la señora Safia Verjee, jefa del departamento de Innovación del Centro Internacional de Asuntos Humanitarios.

“[Los voluntarios de las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja] pueden realizar estudios de evaluación y cargar los datos directamente en el sistema, de manera que, durante una crisis, podemos tener un panorama exhaustivo y en tiempo real de la situación en curso y de las necesidades de la población”.  Bertrand Rukundo, colaborador en la elaboración de programas orientados a la recopilación de datos para la Cruz Roja de Burundi y actual delegado responsable de la recopilación de datos para la Federación Internacional.

La información como ayuda

Se han mencionado apenas algunos ejemplos de la manera en que los datos (sean visuales, geográficos, demográficos o económicos) actualmente se integran en el seno de la intervención humanitaria. En algunos casos, la información en sí es una forma de ayuda, dado que reúne a las personas con sus seres queridos, sirve de apoyo para las redes de colaboración o bien permite a la población acceder a servicios esenciales, como los primeros auxilios, los alojamientos provisionales y de emergencia o una comida caliente.        

“Tradicionalmente, los cuatro pilares de la ayuda humanitaria han sido el alimento, el agua, los alojamientos provisionales y de emergencia y los medicamentos”, afirma el señor Nathaniel Raymond, profesor del Instituto Jackson de Asuntos Mundiales de la Universidad de Yale. “En la era digital, el acceso a la información ha adquirido una relevancia aún mayor que esas cuatro formas tradicionales de ayuda, dado que a menudo resulta una condición previa a la posibilidad de acceder a los mencionados servicios”, sostiene.   

El señor Raymond añade que, por ejemplo, los migrantes y los refugiados que se desplazan por las rutas a menudo acuden primero a los lugares donde pueden conectarse con redes de colaboración. Desde allí, pueden obtener datos sobre rutas seguras, alojamientos o lugares donde conseguir alimento, agua o medicamentos.

Los grupos de ayuda han diseñado aplicaciones y servicios para satisfacer esa demanda, con la esperanza de preservar la seguridad y la salud de los migrantes. En muchos campamentos para refugiados y desplazados, los sistemas de conexión por wifi y las la estaciones de carga de teléfonos móviles son actualmente considerados servicios esenciales.

No obstante, habida cuenta de que los servicios humanitarios están cada vez más entrelazados con la tecnología digital sustentada en datos, cabe preguntarse cómo se abordarán los riesgos que conllevan las nuevas oportunidades y cómo se velará por la adecuada protección de los destinatarios de los servicios humanitarios.

DRC Ebola Outbreak - June 2018 The current Ebola outbreak is happening in three health zones in Democratic Republic of the Congo’s Equateur Province: Wangata, Bikoro, and Iboko. The Red Cross will support 400,000 of the most vulnerable people in these areas for six months, and will also undertake preparedness and prevention work in Equateur’s four neighbouring Provinces. André Baweni, Volunteer with the DRC Red Cross learns how to put on the protective equipment to conduct safe and dignified burials in his community around Mbandaka, Equateur.

En la República Democrática del Congo, los datos recopilados sobre las actitudes comunitarias respecto del ébola fueron esenciales para ayudar a los trabajadores sanitarios a intervenir ante la enfermedad que afectó al país a comienzos de 2020 y, en última instancia, a erradicarla. La recopilación de datos también resulta fundamental para efectuar un seguimiento y detener la propagación de la COVID-19 y otras enfermedades infecciosas (entre otras, el sarampión y el paludismo), así como para hacer frente a numerosos problemas de salud, como la malnutrición y la deficiencia de vitaminas.

Medidas de seguridad principales

Algunas medidas son sencillas, por ejemplo, abstenerse de recopilar datos innecesarios y mantener la anonimidad de los datos. El uso de drones para la creación de mapas digitales permitió a la Cruz Roja de Kenia obtener gran cantidad de información sin incorporar en ningún momento datos personales en sus mapas ni en sus bases de datos.

Otras medidas son más complejas y requieren del derecho internacional y la diplomacia. En 2019, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (Movimiento) obtuvo compromisos por parte de los Estados Partes en los Convenios de Ginebra encaminados a proteger los datos humanitarios, es decir, la información recabada por las organizaciones que prestan servicios humanitarios neutrales, imparciales e independientes.

La resolución insta a los Estados y al Movimiento a cooperar para velar por que los datos personales no se soliciten ni se utilicen con fines incompatibles con el carácter humanitario de la labor.

El señor Raymond afirma que, si bien es considerada una norma dispositiva sin carácter vinculante, la resolución representa un primer paso hacia las protecciones jurídicas necesarias para los datos humanitarios. “Es un pilar fundamental para la aplicación de los Convenios de Ginebra a los datos y es también el nacimiento de un espacio humanitario en el propio ciberespacio”.

Asimismo, el señor Raymond sostiene que ello adquiere especial relevancia cuando se trata de los datos necesarios para ayudar a las personas a mantener el contacto con sus familiares en zonas de conflicto o en rutas migratorias. En los últimos años, algunos gobiernos y fiscales han mostrado interés en obtener más información sobre los migrantes y los solicitantes de asilo que ingresan en sus países o que atraviesan su territorio. (Para mayor información sobre este tema, véase la serie Handcuffing the helpers.)

Si los gobiernos lograran obtener esos datos, los grupos de ayuda temen que los migrantes u otros grupos vulnerables pierdan rápidamente la confianza y eviten interacciones ulteriores, rechazando así los servicios que preservan su seguridad y su salud.

“Cuando hablamos de la protección de los datos, en realidad hablamos de las personas. Las comunidades afectadas tienen el derecho y la necesidad de decidir qué datos se van a recopilar, cómo se utilizarán y con qué finalidad, así como de recibir observaciones sobre los métodos de recopilación y su utilización”. Heather Leson, responsable de la unidad de análisis crítico de datos de la Federación Internacional

Una de las principales formas de brindar ayuda humanitaria en tiempos de crisis es facilitando a las personas el acceso a redes de colaboración para comunicarse con sus seres queridos, a cuentas bancarias y a los servicios esenciales. “El acceso a la información ha adquirido una relevancia aún mayor (…), dado que a menudo resulta una condición necesaria para poder acceder a los mencionados servicios”, afirma el señor Nathaniel Raymond, profesor del Instituto Jackson de Asuntos Mundiales de la Universidad de Yale.

Más allá de una cuestión tecnológica

Expertos en la materia afirman que, en última instancia, la protección de datos no se trata simplemente de una cuestión que deba resolverse en el plano jurídico o tecnológico. Se trata de proteger a las personas de los perjuicios que podrían sufrir ante cualquier uso indebido o abuso de sus datos personales. Por lo tanto, es preciso que las organizaciones humanitarias dejen de considerar la protección de datos como una simple cuestión tecnológica o de cumplimiento que es responsabilidad de los especialistas informáticos o los abogados resolver.

Así como se formaron para comprender y abordar los riesgos del mundo físico en tiempos de crisis, los trabajadores humanitarios deben ahora interiorizarse con la dinámica del mundo digitalizado. En un contexto donde la conexión digital entre personas de todo el mundo es cada vez mayor, la protección de los sectores más vulnerables también debe incluir su protección en el entorno en línea.

Según los expertos, este tipo de concienciación operativa sobre las amenazas digitales debe formar parte integral de la labor cotidiana, tanto sobre el terreno como en la sede. “Cuando hablamos de protección de datos, en realidad hablamos del punto de encuentro entre el mundo físico y el mundo digitalizado”, afirma la señora Heather Leson, responsable de la unidad de análisis crítico de datos de la Federación Internacional. “Por lo tanto, cuando pensamos en la protección de las personas en el mundo físico, debemos pensar también en la protección de sus datos y sus identidades digitales”, argumenta.

Por ese motivo, entre otros, la Federación Internacional se ha sumado a la iniciativa del Centre for Humanitarian Data y demás organizaciones para fomentar la concienciación sobre la protección de datos y mejorar las prácticas a través de iniciativas como el consorcio de análisis crítico de datos, un centro de intercambio de información para abordar prácticas idóneas, entablar debates y analizar estudios de casos.

Por su parte, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) también ha adoptado una función de liderazgo mediante la publicación del manual sobre protección de datos en la acción humanitaria y numerosos otros documentos de orientación, así como la organización periódica de debates y eventos en línea sobre el tema y la elaboración de un programa de formación y certificación para funcionarios responsables de la protección de datos en la acción humanitaria.

Dado que no se trata simplemente de proteger los datos después de haber sido recopilados, la intensificación del análisis crítico de los datos resulta esencial. Antes de concebir un proyecto sustentado en datos, existen cuestiones éticas, jurídicas y humanitarias que es preciso considerar. Por ejemplo, cabe preguntarse si las personas comprenden cabalmente los riesgos que conlleva la recopilación de sus datos personales o si podrán opinar sobre la manera en que se utilizará esa información.

La señora Leson sostiene que parte de la respuesta radica en adoptar un enfoque mucho más inclusivo y participativo. “Cuando hablamos de la protección de los datos, en realidad hablamos de las personas”, afirma. “Las comunidades afectadas tienen el derecho y la necesidad de decidir qué datos se van a recopilar, cómo se utilizarán y con qué finalidad, así como de recibir observaciones sobre los métodos de recopilación y su utilización”.

Los expertos en materia de datos humanitarios sostienen que, a medida que los grupos de ayuda dependen cada vez más de los datos y las redes digitales, es preciso reforzar los mecanismos de protección para garantizar que los datos personales no sean utilizados en ningún momento para causar daño. El Movimiento actualmente trabaja en colaboración con grupos de ayuda para promover la optimización de las normas y las prácticas relativas a la protección de datos en el sector humanitario.

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