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“Me puedo poner en su lugar”

El conflicto obligó a Walid a abandonar su hogar. Hoy ayuda a otros a sobrellevar la misma situación.

En busca de seguridad, Walid y su familia tomaron la difícil decisión de abandonar su casa y todas sus pertenencias. Incluso tuvieron que mudarse dos veces hasta encontrar un nuevo lugar al que pudieran llamar hogar.

Ahora, Walid trabaja como investigador social en el centro comunitario para desplazados de Saada, una pequeña ciudad del noroeste de Yemen. Para él es mucho más que un trabajo, ya que puede ayudar a muchas personas que deben soportar las mismas dificultades a que hicieron frente él y su familia.

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De pie frente a las ruinas de una casa destruida en Saada, Walid recuerda cuando su casa en Saná fue destruida por un ataque aéreo.

«Era casi la 1:15 de la madrugada cuando salimos huyendo», recuerda. «La casa empezó a resquebrajarse y se derrumbó casi por completo. En ese momento, decidimos irnos a vivir a otro lugar”.

Tratando de seguir adelante con su vida y aportar estabilidad a su familia, Walid encontró la oportunidad de trabajar como voluntario para la Media Luna Roja de Yemen.

Durante más de dos años, trabajó como investigador en la ciudad de Saada, donde descubrió su pasión por la labor humanitaria.

Hoy, Walid es evaluador social en un centro para personas desplazadas por los combates. Se encarga de prestar servicios de asistencia en la ciudad de Saada y llevar el registro de las personas que necesitan ayuda humanitaria.

Desde que estalló el conflicto, miles de familias han perdido sus bienes y casi 4 millones de personas se han visto obligadas a abandonar su hogar en busca de un lugar más seguro donde vivir. La Media Luna Roja de Yemen, entre otras organizaciones, presta apoyo a unas 7.300 personas desplazadas en Saada a causa del conflicto.

Walid, por experiencia propia, sabe de lo que habla y comprende las necesidades de las personas a las que presta socorro. «Me dio mucha alegría tener este trabajo porque al evaluar la situación de otros desplazados puedo ponerme en su lugar», asegura. «A veces, cuando el equipo y yo nos reunimos con las familias, puedo sentir inmediatamente cuáles son sus necesidades, incluso antes de que empiecen a hablar.

Tras un turno de ocho horas, Walid vuelve a su casa y recibe una cálida bienvenida de sus dos hijos: una niña de 12 años y un niño de ocho.

Debido al conflicto , la familia de Walid se vio obligada a mudarse dos veces antes de encontrar un lugar seguro para vivir. No son los únicos. Desde el comienzo del conflicto, casi el 13% de la población yemení se enfrenta a la misma situación.

Además, más de 3 millones de personas viven en zonas propensas a las inundaciones. En 2021, la Media Luna Roja de Yemen proporcionó material para la construcción de alojamientos temporales, alimentos y estuches de higiene personal a más de 53.000 familias en todo el país. También brindó apoyo psicosocial, asistencia en efectivo y alimentos a más de 284.000 personas a través del centro comunitario de Amran, ciudad ubicada al noroeste de Saná.

Desastres como las inundaciones y las sequías no han hecho más que dificultar las cosas, por lo que es fundamental facilitar el acceso a servicios básicos como el agua y el saneamiento. La Media Luna Roja de Yemen suministra agua potable a 6.692 familias –en total, más de 46.800 personas en diferentes distritos de Yemen.

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